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jueves, 6 de abril de 2017

Nunca es tarde para desaprender. Por Nuria Paredes

Nuria Paredes, vecina de Alcobendas nos ha enviado la siguiente carta al Rincón del Lector y que queremos hacer pública para que todos nuestros lectores se contagien de su ilusión y perseverancia  en asimilar la bicicleta como su vehículo privado en sus desplazamientos diarios a pesar de no haber montado en bici anteriormente. Desde BiciNorte Madricicleta queremos felicitarla y animarla a que siga usando su bicicleta contribuyendo de este modo a hacer de Alcobendas una ciudad más sostenible. También queremos recordarla que a pesar de su comprensible inseguridad en los primeros días, el lugar más seguro y eficiente para desplazarse es la calzada debiendo respetar las normas de circulación en todo momento tal y como hemos recordado en entradas anteriores o en nuestro enlace a consejos e información.
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Por Nuria Paredes: @nuria_paredes

Cierto es eso que dicen de que si te repiten algo muchas veces, acabas por creerlo cierto. Y me había repetido tantas veces que jamás podría aprender a montar en bici que lo había hecho mío, convirtiéndose en una particularidad de mi personalidad. Quizá por una especie de fobia a circular por las carreteras, o por que tengo menos equilibrio que un funambulista sin pies ni manos, jamás se me había pasado por la cabeza ni tan siquiera intentarlo.

Y hoy me he cargado la estadística. Todo comenzó con un “te atreverías a probar? … atreverme? Adoro los retos!

Cogí la bici de mi hija y en un aparcamiento con bastante espacio fui haciendo mis primeros pinitos. No era capaz de mantener la bici en pie. Separar los pies del suelo era sinónimo de vuelco inminente. Mi pareja intentaba tranquilizarme y hacía las veces de ruedines para evitar la caída. Lo hice. Conseguí avanzar 20 metros pedaleando... No sé si me dolió más el golpe o el orgullo pero fué la rabia de verme en el suelo lo que me dió fuerza para volver a montar hasta que en muy poco tiempo conseguí ser yo la que dominaba la situación.

Sin pensármelo dos veces compré una bici. Una de esas que llaman híbridas para poder salir al campo pero también, como objetivo principal moverme por las calles de Alcobendas.
al principio con algo de miedo me aventuré por las calles del municipio siempre acompañada de mi compañero, atento dándome ánimo y buscando las rutas más sencillas y menos transitadas.
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He de decir que tanto a Alcobendas como a Sanse le falta infraestructura bien planificadas que faciliten el tránsito de bicicletas mientras que a su vez existen numerosos carriles bici que terminan en ninguna parte, con peatones paseando como si tal cosa por el medio de éstos, poca accesibilidad, descuidados y mal señalizados, por no decir que faltan calles pacificadas que moderen la velocidad para la seguridad de ciclistas y conductores. Armonía y respeto mutuo es lo único que hace compatible la bici con estas ciudades. Poder ir en bici a trabajar, hacer las compras diarias o simplemente para acercarte a una terracita donde tomarte una cerveza sin depender del coche es vida. Vida de la buena.

Aún me cuesta circular confiada por calles, especialmente cuando se acerca un coche, o hay que parar en semáforos y pasos de cebra, porque me cuesta reanudar la marcha. Me falta sacudirme la torpeza, pero todo llega… hoy me he cargado la estadística. He logrado ir de Alcobendas a Tres Cantos, he comido en una terracita y he vuelto a casa sana y salva. Ni un raspón. La sensación es inigualable, de liberación. Del colocón de adrenalina y del no saber dónde están mis límites pero sí donde no están.

Me ha costado 42 años desaprender. Desbloquear el “jamás” y transformarlo en un “puedo”. Y quería compartir esta emoción con todos vosotros porque leeros me ha ayudado a corregir errores y sentirme más segura.

Gracias. Muchas. Nos veremos pedaleando Alcobendas!

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